El trabajar en una empresa, de cierta manera te forma la disciplina de levantarte temprano ò medir bien tu tiempo según el horario que tengas.
Ese día era una de esas mañanas en que la cama se fusiona contigo y te acoge con el calor de sus tibias y ricas sabanas que se alían con la confortable almohada que en esa noche tomo la forma anatómica perfecta para mi cansado cuello, lo primero que hice cuando desperté fue ver el reloj, por que nunca he acostumbrado a que mi sueño sea interrumpido por el traumante sonido de una alarma que te conecta de una forma no muy grata a esta realidad, y dije - son las seis de la mañana ya me dejó el camión de la empresa , y recordé que era martes trece aunque no soy supersticioso me di cuenta de que si me iba en el transporte publico me dejaría del lado contrario de la empresa y tendría que cruzar la carretera interestatal 57 a la hora en que todo mundo se dirige como loco hacia sus trabajos, por lo que existía la probabilidad de que me arrollaran, así que pensé dos veces en levantarme de la cama, pero luego vino esa parte de mi ‘’la culpa’’ que me decía -vamos levántate te descontaran el día , hay un puente peatonal mas adelante que puedes tomar para que no te arrollen, y con ese argumento tuve que levantarme para ir a trabajar.
Lo curioso es que cuando aun dudoso de ir o no ir al trabajo pero con prisa ,me dirigía a la sala de mi casa que es donde esta el típico llavero en forma de llave, para recoger las mías, me encontré en el sofá sentado a mi padre, con las dos manos sobre su nuca y los pies cruzados uno encima de otro, como si estuviera recostado en un campo observando las nubes con una calma total sin preocupaciones, y me dijo- Estoy esperando a Chava para que me lleve al centenario, aunque ya que estas aquí, ¿me puedes llevar tu? , y yo recogiendo mis llaves a toda prisa le dije que iba al trabajo , que ya era tarde, fue entonces que me vio a los ojos y me lanzo esa mirada , como queriéndome decir que yo y solo yo era dueño de mi tiempo y que podía decidir que hacer con el , pero desafortunadamente en ese entonces aun creía en el sistema y me fui a trabajar , dejando a mi padre en la sala esperando a Chava.
Llegue al trabajo , sin ningún problema claro que use el puente peatonal aunque me demoro un poco, pero a las 7:30 am de esa mañana ya estaba sumergido en el trabajo de la oficina en una rutina mas, entre correos, programando juntas y sintiéndome la piedra angular de esa empresa.
Después de mi desayuno matutino en ese martes trece , estaba en una junta fue entonces que mi teléfono me comenzó a molestar poniéndome en evidencia con los integrantes de la junta , por lo que hice lo que todos hacían cuando reciben una llamada en medio de una junta, saque sigilosamente mi teléfono me fije quien era y se me hizo mu extraño por que la llamada era de mi hermano Gabriel que nunca trae saldo , por lo que decidí abandonar la sala de junta para tomar la llamada, fue entonces que me dijo que mi papá había fallecido.
No tengo muy claro que paso por mi cabeza ni que fue lo que hice después , si regrese a mi oficina si regrese a la junta , si salí corriendo si busque a mi hermano Cesar quien trabaja ahí, si me retire enseguida, el punto era que no concebía ese suceso, si apenas unas horas estaba con el en la sala.
Hoy han pasado dos años desde que perdí a mi padre , ya no trabajo en la empresa donde yo trabajaba, obedezco mas a mi cálida cama que me acoge en las frías mañanas, ya deje de guiarme por la culpa ,trato de ser mas humano cada día además de disfrutar mas a mi familia y a las personas que me rodean , y sobre todo hago lo que me gusta en esta breve pero propia vida.
Dicen que las personas nunca mueren hasta que el olvido los sepulta, es por ello que siempre recuerdo a mi padre y llevo conmigo un grato recuerdo suyo en mi alma y mi corazón.
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