La mañana nos cubría con el manto frio proveniente de la sierra, cerca de la fábrica de Melchor comunidad del Municipio de San Felipe GTO. Nos paramos a desayunar con doña Matilde , en una casita hecha de adobes pero bien diseñada por qué luego que estabas dentro de ella te acogía con el rico calor de la cocina donde aun se cocina con leña y se tortea a mano , y ahí estaba doña Matilde a sus escasos 65 años ,al lado de la chimenea extendiendo en un comal de barro sus ricas gorditas para que se cocieran al calor del fuego, mientras se enjuagaba las manos en un recipiente con “machiguas” nos saludo con su vos fuerte pero a la vez dulce – Buenos días muchachos , dijo mientras se secaba las manos con la parte inferior de su delantal color azul cielo, un poco roído por las labores del hogar , -Pásenle pa´ que se sienten; a la vez que indicaba con su mentón una vieja banca hecha del tronco de mezquite con cinco ladrillos que ocupaban el lugar de una pata que seguramente no resitúo el paso del tiempo.
-haber muchachos díganme de que les voy a dar su gorditas, y seguía metiendo su manos curtidas pro el trabajo al comal, para sacar las gorditas y enseguida hacerles una incisión con su cuchillo afilado. A mí me da tres de frijoles con queso dijo Pablo , y una de chile con rajas a la vez que se sacaba las manos de sus bolsillos para frotarlas una con otra. – Yo quiero dos de huevo rojo, dijo Chuy, mientras con su cuello como tortuga que le sale del caparazón fijaba su mirada en el comal.
Mientras esperábamos las ricas gorditas , doña Matilde las preparaba con aquel toque que solo tiene una mujer de rancho y dijo :
-Los hombres son muy tontos, quieren sorprender a las mujeres con regalos costosos y con presunciones, diciendo “ cosas de ellos mismo que no son y que aparentan ser" cuando uno como mujer lo que quiere de un hombre es a alguien que nos brinde seguridad y no de esa que da el dinero, si no la que da un hombre que nos ame y deje ejercer nuestra libertad de opinión , además de que nos demuestre su amor con cualquier detalle , sin recurrir a lo extravagante y aparatoso, puesto que para nosotras las mujeres tiene más valor la rosa diaria, que la docena de rosas cada aniversario.
Y sobre todo que siempre nos hable con la verdad aunque esto implique verdades que nos duelan , pero al final verdades lo demás depende de nostras.
Siguió haciendo sus gorditas y pasándonoslas a nuestros paltos, dejándonos ese rico sabor y no de las gorditas, si no de sus palabras tan apropiadas que uno nunca se imagina escuchar de una mujer de esta clase.