jueves, 27 de enero de 2011

Doña Matilde


  La mañana  nos cubría   con  el manto frio proveniente  de la sierra, cerca  de la fábrica  de Melchor  comunidad  del Municipio de San Felipe  GTO.  Nos paramos a desayunar  con  doña Matilde     , en una casita hecha  de adobes   pero  bien diseñada  por  qué luego  que  estabas  dentro de  ella  te acogía   con  el rico  calor  de la cocina  donde  aun  se  cocina  con leña y  se tortea  a mano ,  y  ahí  estaba  doña  Matilde   a sus  escasos 65 años ,al lado de  la  chimenea  extendiendo en un comal de barro   sus ricas  gorditas  para que se cocieran al calor  del fuego,  mientras  se enjuagaba las manos  en  un recipiente  con “machiguas” nos  saludo con su  vos fuerte  pero a la vez  dulce – Buenos  días  muchachos ,   dijo   mientras  se  secaba  las  manos  con la parte inferior  de su delantal  color  azul cielo,  un poco roído por  las labores  del  hogar , -Pásenle  pa´  que  se  sienten;   a la vez  que indicaba   con su mentón una   vieja  banca  hecha del tronco de  mezquite    con cinco ladrillos  que  ocupaban  el lugar  de  una  pata  que seguramente  no resitúo el paso del tiempo.

-haber  muchachos  díganme  de  que les voy a dar   su gorditas,  y  seguía  metiendo su manos curtidas  pro el trabajo  al comal, para  sacar las  gorditas  y enseguida  hacerles una incisión    con su cuchillo  afilado.   A mí me da  tres  de frijoles con queso   dijo Pablo , y una  de  chile   con rajas   a la vez  que  se  sacaba  las  manos  de  sus bolsillos   para frotarlas    una con otra. – Yo  quiero   dos  de huevo rojo,  dijo  Chuy,  mientras  con su cuello  como tortuga que  le sale  del caparazón  fijaba  su mirada  en el comal.
Mientras esperábamos  las  ricas  gorditas ,  doña Matilde las preparaba  con aquel toque   que solo tiene  una  mujer  de  rancho y dijo :
-Los  hombres   son muy tontos,  quieren  sorprender   a las  mujeres  con regalos costosos   y con  presunciones,   diciendo “ cosas  de  ellos  mismo que no son  y que  aparentan ser" cuando  uno como mujer   lo que  quiere  de  un hombre    es   a alguien  que  nos brinde seguridad  y  no   de esa  que da  el dinero, si    no la que da  un hombre  que nos  ame y deje  ejercer nuestra  libertad  de  opinión , además  de  que  nos demuestre su  amor  con cualquier detalle , sin recurrir a lo extravagante y aparatoso, puesto que  para  nosotras las mujeres  tiene   más valor  la rosa diaria, que  la docena  de  rosas cada aniversario.
Y sobre todo  que   siempre  nos  hable  con la  verdad   aunque esto implique verdades  que nos duelan , pero  al final verdades  lo demás  depende  de  nostras.

Siguió  haciendo sus gorditas y  pasándonoslas a  nuestros paltos, dejándonos ese rico sabor  y  no de las  gorditas,   si no de  sus palabras  tan apropiadas  que  uno nunca  se  imagina  escuchar  de  una  mujer  de esta clase.

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