El sonido
peculiar pero propios de los tacones de aquella bella chica recién
egresada de una universidad reconocida y que laboraba
en esa empresa, hacían que cada
mañana él perdiera la atención que mantenía en su monitor de
su ordenador portátil cuando ella pasaba frente
a su cubículo y se dirigía al despachador de agua para
prepararse un café que la despertara al
100% para poder continuar su rutina cotidiana.
Fue una de esas mañanas en que ambos coincidieron en el
despachador de agua , y mientras
ella llenaba su vaso de
agua caliente para prepara
su café el esperaba y escuchaba
el pequeño chorrito de agua como si fuera una cascada cayendo
rio abajo, ella lo vio por primera vez
y le regalo una sonrisa y se
fijo en sus ojos color claro fatigados por la falta de sueño
de la mañana mientras seguía llenando su tasa,
el se percato que la
mano de ella, blanca como
la nieve llevaba una sortija
de compromiso, el de
inmediato la llevo con su imaginación al altar
de la catedral de la ciudad imaginándose
como
futuro esposo de ella que compartirían una luna
de mil
en París é Italia y de
regreso la mudanza a su pequeño aunque comodo departamento
donde los dos lo decorarían a su gusto con uno
de esos cuadros de manzanas verdes en el comedor y
una sala confortable con chimenea para pasar cálidamente esos días de invierno viendo películas o
leyendo libros en la alcoba con
una cama queen size con sabanas
blancas y edredón café, todo esto
lo imagino mientras ella llenaba su taza de
agua y para cuando termino de
llenarla solo le dijo buenos días y le regalo una vez más una sonrisa.
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