lunes, 27 de septiembre de 2010

Por que decidí dejar de vestirme de negro

Son las 6:45 am  de  una cálida mañana de  verano, un  grupo de gente   entre  hombres  y mujeres visten   pantalón negro, camisa gris  y  unos pesados  zapatos negros  con un molesto casquillo metálico en la punta , se dirigen con  sus  rostros tristes  y  sin entusiasmo,  caminan  como robots programados , pero son tan solo humanos enredados en una rutina que están  tan encerrados en sí mismos  que  no aprecian le lindo paisaje  que la madre naturaleza les regalo:  a lo lejos    unos  cerros encantadores que comienzan a dar forma  por el nítido  rayo de sol a  que sale a sus  espaldas ,  y de cerca un campo rodeado de arboles  y diversas flores bañadas  por  el rocío  de la mañana. Pensaran  que esta grupo de gente  es participe  de una marcha  fúnebre  ó algo similar,  pero  no , son personas que se  dirigen a cumplir  una  jornada  de trabajo   en  una  distinguida  empresa  gringa  de la  zona industrial de  SLP.
No es  muy  agradable  interrumpir  un sueño profundo  con  el horrible  chillido  de  un despertador, que les recuerda  a cada  segundo de su chillante  alarma que  ya  es tiempo  de  pararse  y  cumplir  una  jornada  de trabajo  y ponerse  ese  deprimente   uniforme  y acatar  reglas  intransigentes  y tontas en una jornada  de  ocho horas y  en ocasiones  dejar  a la familia esperando   en la tarde   por que la empresa los obliga  a cumplir  un tiempo extra mal pagado. Reglas   como  sujetarse el pelo , no usar  relojes ni aretes, andar  fajado ,  no tener  ningún contacto físico   y  comer los “sagrados alimentos” en un corto tiempo de  treinta minutos entre otras  reglas  absurdas.

Pensaran  que  pongo  un panorama muy obscuro, gris   y deprimente , pero eso es lo que se vive  día  con día en las empresas  de nuestro  país, pueden argumentar : “ Son una fuente  de  empleos que activa la economía”   pero  no hay  que ser  tan listo para darse cuenta que la mayor  utilidad  va  para el extranjero  y por eso las empresas de países  primermundistas  se  instalan en México  porque la mano de obra es  muy barata además  de como  mexicanos nos condicionan  con  incentivos estúpidos para  no “respingar”  y no  exigir    un  trato digno , tal  es el ejemplo de  usar un uniforme NEGRO   que te  afecta anímicamente.

Conozco  pequeñas  empresas mexicanas y extranjeras  que  ofrecen un trato digno a todos sus trabajadores, que confían en ellos, y nos  los obligan a checar , que  antes de  dejarlos tiempo extra  les  preguntan al trabajador  si  pueden quedarse , que  les  dan  el tiempo  necesario para comer  sin  apresurarlos , que si se sienten cansados pueden  tomarse un descanso,  de  igual manera  también  pueden decir  que este  tipo de  empresas  no van  a trascender  nunca ,  aunque  yo confió en que  si, y esto se dará mas rápido  cuando los mexicanos  cambiemos de  forma de pensar  y  dejemos de sujetarnos   a frases tontas  como: “ el que  no transa no avanza”  “la  ley  de Herodes ó chingas  ó te  jodes”   y otras más.

Yo por  eso  deje  de vestirme  de  Negro , para  emprender mis negocios, iniciándome  con dos  trabajadoras  honestas y  sencillas  en donde  pueden expresarse  y se  toman  en cuenta  todas sus sugerencias   ,tal  vez no tengan   un salario  tan  alto   como  el que ofrecen muchas grandes  empresas ,  pero si tiene  un trato digno y sobre todo  humano.

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